Trabajar cosas inagotables

Texto escrito para el catálogo de la exposición Escena 18, muestra de los proyectos de tesis de los egresados de la Escuela de Arte de la Universidad Andrés Bello, 2018.


Me interesa trabajar la pedagogía como algo intermedio, como el diseño de un espacio que auto-define lo que se aprende, diría Rancière. Esta postura no solo relativiza al conocimiento, ligándolo al poder de diseñar más que al de detentar algo absoluto. También pone en riesgo la labor pedagógica, porque abre su autolimitación al desarrollo conjunto de la asignatura.

Diría que el entorno pedagógico en el título es particularmente complejo, porque a lo anterior se suma que el objeto con que se trabaja -obras de arte contemporáneo- también lo son. Por una parte, y siguiendo a Peter Osborne, este tipo de arte parece ser la constatación material del quiebre con las categorías previas, es decir, algo que también practica la auto-definición, en este caso por medio de propuestas materialmente personales. Por otra, pareciera ser que el arte, en su vocación por no definir los fenómenos de manera angosta, va más allá de la reducción hacia las partes o hacia a la profundidad de su sostén relacional. Si el arte no reduce, si se queda con este objeto inagotable, en-retirada utilizando las palabras de Harman, entonces no podríamos decir que constituye conocimiento, pues adolecería de la resolución necesaria para asir la realidad que se nos presenta.

En suma, ver al arte como anti-conocimiento, promover un arte contemporáneo que extrema la vocación auto-limitante, e intentar la pedagogía como práctica crítica, llevará sin duda a preguntarse ¿qué se enseña cuando se guía el proyecto de título de un artista contemporáneo?

Lo lindo de todo esto es que, si realmente queremos pasar del dicho a la practica, tendremos que responder un no-sé genuino, pero no para llegar a la inmovilidad, sino a la responsabilidad de un diseño pedagógico volcado hacia ese afuera que se escapa, al cuidado de no guiar el arte sobre rúbricas estables y hacia la necesidad de que el titulando se pierda en una exploración cuyos limites reformula constantemente.

Imagen:  Las herramientas de mi padre  (2018), Paula Nuñez.  La Familia no viene lista  (2018), Arsenio Quiroga.  Sedimentos  (2018), Valentina Vargas (izq. a der.).

Imagen: Las herramientas de mi padre (2018), Paula Nuñez. La Familia no viene lista (2018), Arsenio Quiroga. Sedimentos (2018), Valentina Vargas (izq. a der.).

Bibliografía

HARMAN, Graham. (2015). Hacia el realismo especulativo. Trad. por Claudio Iglesias. Buenos Aires: Caja Negra.

OSBORNE, Peter. (2010). El arte más allá de la estética: ensayos filosóficos sobre arte contemporáneo. Trad. por Yaiza Hernández, Joana Furió y Antonio García. Murcia: Cendeac.

RANCIÉRE, Jacques. (2003). El maestro ignorante. Trad. por Núria Estrach. Barcelona: Laertes.